Río Besaya,
que me has visto caer, levantarme y crecer; que fluyes sereno en busca del mar,
que en ti me he bañado
y en mis venas te siento avanzar.
A cada latido, un silencio perfecto;
oxígeno y pausa me dejan llevar.
Profunda es la certeza
de esta presencia,
de este sentir,
de este estar.
Río Besaya,
en ti soy eterno:
corriente, memoria y camino hacia el mar.