¿A qué vino tanto deseo, tanto dolor, ansiedad y lágrimas? ¿A qué tanta locura y soledad?
Si hoy, bajo la noche lluviosa de París, refugiada en mi cama y escuchando a Sinatra, todo ha vuelto a ser normal.
Recuperé la paz y la confianza en mí misma; hoy solo eres un recuerdo borroso y falta muy poco para que te borres por completo.