El viento trae la fragancia
de la juventud lejana,
y en mi mente me acompaña
la alegría de mi infancia.
Guardo el cofre del pasado,
con mis aciertos y errores,
revivo viejos amores
de un tiempo dulce y dorado.
Aún conservo entre mis manos
el roce de aquella flor,
el eco de un viejo amor
y los inviernos lejanos.