Tardé mucho en hablar de ti,
porque no aceptaba que te había perdido
aún sin haberte conocido.
Fue como si me arrancaran un cacho del corazón,
lo echaran a un asador,
y los gusanos se alimentaran de él.
Nunca conocerás el azul del cielo,
el sonido de mi voz.
No sentirás el viento en tu cara
ni verás los atardeceres en la playa.
Es una pena que no hayas llegado
pero la verdad es que este mundo
no te habría gustado...
(Pero el mío lo habrías hecho más bonito)
Perdona si no fui muy fuerte
y en mí no pude retenerte,
hice todo lo que pude por ti,
sacrificando partes de mí.
Tardé mucho en hablar de ti
y lamento que haya sido así;
solo espero puedas perdonar
que a mí lado no hayas podido llegar.