INFLIGIDA LAGRIMA.
Es pulso latente esta intuitiva sincronía incitante.
Reiterando constante
ritmo inspirativo.
Con impulsiva revelación sonante.
•
Cuando se insinúa sigilosa,
esa extraña señal.
Con frecuencia involuntaria.
Delatando un extasiado instante,
como intruso intemporal.
Palpitando tanta disertación,
resurgida con aguda sensibilidad.
¡ Que intenta solo no callar !
¡ lo que duele...! cuando impacta.
•
Elijo ser firmeza determinante,
en ese minuto distante.
¡ Que se queda como algente !
Cuando implora estremecida,
una infligida lágrima.
Desde eso que nunca supo definir...
mi dubitativa razón.
Con entonación suficiente.
•
Es relativa cada incluida
inducción consciente.
En mi subjetividad latente.
Mientras se hace difuso.
Un fluir emocional tan conmovido,
por instintivo llanto suspendido.
En insoluble gota receptiva,
con disfonía inusual.
•
Es aquella posesión sigilosa,
de sombras tan anudadas.
Que en detenido vertice disidente.
Concluyó como otra ínfima
versión, ¡ que no se entiende !
Desde cada retraída
huella profunda.
Que existe, sin ser notada.
¡ como olvido ensayado !
•
Cuando quema con urgencia, aquella indecisa frialdad.
Tan aferrada en un obsesivo argumento indeciso.
Como frágil mecanismo inexacto,
pautando un pacto discreto.
Como también tan neutral.
•
¡ Habría quizás... allí !
Algo tan necesario...
¡ y... no equivocado !
Para sostener una formula adquirida, con relegado modo.
Como actitud opcional.
Para anular esa inexplicable distancia insostenible.
Que consume con detentado
estigma recurrente.
Toda experimentada oquedad,
saturada de inexistente claridad.
•
Es donde no exista implicada,
esa absurda vaguedad.
Que es consecuencia inmediata,
de eso que es mejor no callar.
En gestos desapercibidos,
durante cada taciturna algidez.
Que origina critica indolencia,
como táctica indiferente.
¡ De lo que no parece ser !
•
Existe una oprimente,
y reseñada sugestión.
De lo que quizás... ¡ no dije !
En ese momento dilucidado,
y de absorta reflexividad.
Que no revelo abrigo significante,
como instante relevante.
Para sostener tanto implicado,
¡ roce perfecto !
Que detiene tan...
suspendido suceso.
•
¡ Pero aún así... !
No dejo de pensarte...
ni de indagar por tu sombra.
En cada espacio celeste,
que se hace presente.
¡ Con tanta inmanencia tuya !
Que en mi silencio interno,
existe como seductor ensueño.
•
Mientras atrae táctación apacible,
la tan delgada noche.
Que se escurre lento,
de las transidas horas.
¡ Que solitarias se van !
Como se va el viento,
en su inmersivo andar.
Sin posesivo dueño.
Autor. Consuelo Sanchez.