Le pregunto a Dios…
¿Cómo estarás hoy?
Le pido que te abrace por mí;
sé que estás bien junto a Él.
Solo quería que supieras
que, aunque pase el tiempo,
sigues aquí, en mí.
Cada recuerdo vivirá
en el tiempo detenido en ti.
Quería decirte cuánto te extraño
y el abrazo que tanto necesito de ti.
Vivir… trato de vivir;
las veredas preguntan por ti.
Cada parte donde solíamos pasar
va quedando sin nuestro caminar.
Difícil es estar sin ti:
deseo tu mano,
extraño tu risa,
quisiera caminar más despacio
para alargar el tiempo junto a ti.
Cada brisa me recuerda
el roce de tu pelo,
y en mi corazón siento
que todo está bien,
que estás junto a mí.
Como cada día,
te llevo en mí.
Te espero en mis sueños,
amor… te espero,
en la soledad de mi sueño,
donde tú y yo
volvemos a caminar.