El Hueco
Madre, te juro que no quise
nacer con este agujero en el pecho,
con esta boca que mastica piedras
y escupe preguntas sin respuesta.
No pedí estos ojos que buscan
lo que nunca estuvo, lo que se fue
antes de ser nombre,
antes de tener manos para quedarse.
Hay un vacío, madre, que tiene forma de hombre,
que se sienta a la mesa y no come,
que me mira con ojos que no existen
y me reconoce, madre, me reconoce.
Yo no sé por qué duele lo que falta.
Por qué pesa más la ausencia que la carne.
Por qué cuento hasta dos y siempre sobra
un número que nadie pronunció.
Me dijeron que el dolor no se hereda,
pero yo cargo este menos en la sangre,
esta pregunta que nació conmigo
y que crece, madre, crece sin respuesta.
A veces sueño que tengo dos sombras
y despierto con una sola, la mía;
me falta la otra, esa que nunca tuve,
la que necesito para estar completo.
Madre: perdóname este dolor que no elegí,
este buscar lo que no conozco,
este llamar a quien no tiene nombre
y esperar, esperar que alguien conteste.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
22 de junio al año 2026