Si es que la verdad buscas en el vino,
busca también el llanto y la alegría,
el laberinto oscuro del destino
y el espejismo dulce de otro día.
Allí donde se cruza el buen camino
con la sombra que oculta la osadía,
se pierde la cordura del mezquino
y el sabio halla su oculta fantasía.
Bebiendo de la copa la franqueza,
se apagan los temores y el hastío,
dejando el alma libre y transparente.
Mas ten cuidado al ver su moraleja,
pues si bien limpia el alma de su frío,
a veces hace audaz al que es prudente.