A veces vuelves a mi mente
sin pedir una razón,
como el viento que acaricia
las heridas del corazón.
Intenté borrar tu nombre,
intenté dejarte atrás,
pero hasta el eco del silencio
me pregunta dónde estás.
Guardo todas las sonrisas
que algún día te entregué,
porque fuiste la ilusión
que jamás abandoné.
Si algún día tú regresas
y me vuelves a encontrar,
verás que entre mis recuerdos
nunca te dejé de amar.