Me fui porque te hice daño, porque me hacías daño, porque nos hicimos daño.
Me fui porque me pasaba más noches en vela llorando que contigo follando.
Me fui porque tú no eras capaz de hacerlo y preferías seguir sin serlo.
Me fui porque ya no me interesa la intermitencia ni la indiferencia.
Me fui sin quererlo.
Me fui sin hacerlo.
Me fui, aunque tú no te hayas ido de mí.
Me fui.