A veces me miro al espejo
y no reconozco a la persona que veo.
Cada rincón de mi cuerpo
se convierte en una batalla silenciosa,
una guerra que solo yo escucho.
Me digo que debería quererme,
pero no sé cómo se hace eso
cuando cada día despierto
peleando contra mis propios sentimientos.
En casa todo pesa más.
Mi madre, mi familia...
No saben lo que duele cada comentario,
cada mirada,
cada gesto que parece pequeño
pero me rompe por dentro.
Quiero gritar \"no puedo más\"
pero me lo trago,
y ese silencio me hunde.
Estoy rodeada de gente
gente que se supone que es mi hogar,
pero me siento sola,
como si viviera detrás de un cristal
al que nadie mira de verdad.
Estoy cansada,
cansada de mi cuerpo,
de mi mente que no para,
de fingir que estoy bien,
de ser fuerte cuando me deshago por dentro.
Solo quiero un descanso,
un respiro que me devuelva la calma,
un momento en el que no duela existir.