Hay versos
que esperan en silencio
quien les preste su voz.
Versos tristes, alegres,
para después del adiós;
nacen del alma
y sanan el corazón.
Hay versos que son alivio
cuando llega el dolor,
susurrando al oído
esperanza y amor.
Hay versos que nunca mueren,
reviven con tu voz;
habitan en quien los escucha
y florecen en su interior.