Es la pobreza
una espina clavada
que nadie cura.
Un niño llora
aterido de frío
hambre en los ojos.
Viendo los dulces
un niño se relame
tras los cristales.
Bolsillos rotos
por donde la inocencia
veloz se escapa.
Rugosa mano
extendida en la calle
nadie la mira.
En un portal
un anciano tremola
de frío y de hambre.