Plantas por sembrar
mirándose
con la raíz
a medio camino
entre la prisa y el olvido.
Su madeja de azules retorcidos
de tierra profunda
de agujeros
sin retorno
bajando hacia la nada
que es el todo
pero nadie ve,
o nadie se detiene,
a acariciarlo
por lejano
o por eterno.
Luces que cambiaron
hacia el opaco amarillo
y miran por encima de sus lomos
el haz deshaciéndose en el prisma.
Se ve la casa
las plantas por sembrar
la luz mimetizada en el
recuerdo.
Adentro
no hay nada
y está todo
el bucle.
¿Disparo?