En un café te dije adiós y sin
explicación me di la vuelta y te
deje sola, no entendiste lo que
pasaba y el porqué decidí
acabar con lo nuestro.
Llegando a casa me desplomé
en el sofá, comenzando a llorar
sin control y estaba a punto de
buscarte y pedir perdón, pero
mis pies no quisieron responder.
Tres semanas de pura soledad,
me cuestionaba si tome una buena
decisión, que sí de verdad tuve
una razón para dejarte atrás,
pero no aparecía nada en mi cabeza.
Caí enfermo en mi cama y no me
quedaba las fuerzas para ir a trabajar,
creo que fue un castigo de Cupido,
mis ojos no están dispuestos a
abrirse, espero mejorar.