SUEGRA
Mire Señora Bella, en un rincón de su casa vive el ser que ambas amamos, quiero hablarte hoy, de ese cariño que usted tanto desprecia.
Eres una Mujer de gran fortaleza, madre de mi gran amor, ese que domina mi razón y revuelca el corazón
Tus manos acariciaron sus sueños, con tus pechos diste su alimento.
Yo con los míos solo le doy pasión,
Sembraste en su corazón, la luz de tu Dios ese Dios del amor
Él Vio cómo lo guiaste, con ternura en la fe,
Hoy brilla en su mirada, lo que tú le enseñaste a ser.
Suegra, Pero recuerda que ambos andamos por fe
Sé que un gran hombre no se hace solo, señora, por eso es que recuerdas a su padre y su ayer
Es un reflejo de tu bello anhelo.
Así que, aquí, en esta danza,
Quiero agradecerte con el alma por nivelar esa balanza.
Gracias por el regalo más bonito,
Tu hijo, mi amor, mi último camino.
Eres la razón de su gran corazón,
De sus sueños, de su dedicación.
Hoy celebro, suegra querida,
La belleza de tu amor en su vida.
En cada paso que él da,
yo siento la fuerza de tu amor, pero, ten presente que su cimiento soy yo.
Usted señora es la raíz de este amor
que hoy florece con tanto Fervor.
Tus enseñanzas lo hicieron fuerte,
Benditos son tus pechos porque lo alimentaste con leche
En su lucha, él nunca se siente a su suerte.
El es un ser Trabajador, lleno de luz,
Tu Eres el sol que lo hizo brillar en la luz.
Sé que un gran hombre no se hace solo señora,
Es un reflejo de tu bello anhelo,eres su rosa.
Así que aquí, en este poema,
Quiero agradecerte con el alma,
endereza la balanza.
Gracias por el regalo más bonito,
Tu hijo, mi amor, mi camino.
Eres la razón de su gran corazón,
De sus sueños, de su dedicación.
Hoy celebro, suegra querida,
La belleza que transmites al darle amor a su vida.
En cada paso que él da, yo siento,
la fuerza de tu amor, pero su cimiento no eres tú, soy yo
Eres la raíz de su corazón, yo soy el brote de un nuevo amor.
Que hoy florece con tanto Fervor.
Así que gracias por darle la vida, Por ser su guía,
Y es que si, algo tengo claro es que, si la suegra no te quiere, ahí, sí es.
Gracias hermosa mujer por darle la vida.
En esta danza de amor sincero,
Te llevo en el alma, madre, y a tu Dios, yo, también venero.