Tierra que promete
un dulce amanecer,
al sembrar letras rubias,
mojadas y danzarinas,
hilvanadas con destreza
para encender su música,
que acaricia los versos
de la tierra naciente.
Sí, todo nace de nuevo
ante los ojos del sol,
y solo el mago ha podido
tejer los cantos sagrados
que engalanan su creación.