Jared Rosado

Cielos

No hacen falta más palabras, me sobran despedidas.

Te imaginaba regresando, con una sonrisa compartida,

hablando del pasado y de lo que ha sido nuestras vidas,

al llegar el atardecer que aquella pregunta nazca de tu boca:

¿Todavía… todavía me amas?

y un silencio recorra mi cuerpo, mis talones se claven en el suelo

y deje de mirar al cielo para observar al verdadero;

finalmente, en un suspiro, revelarte que todavía te amo.

Que mi corazón ni siquiera necesita reservarte un espacio,

no lo hay,

al irte se arrancó,

el asiento que ocupabas desapareció.

 

Te diría que he besado otros labios en mi soledad,

pero que en la obscuridad mis manos reconocían que no era tu cintura,

mis labios se movían pero no llegaban a los tuyos.

 

Irrelevante, no me amas, y hablar de futuros es tan inutil como hablar de pasados.

No estás. No estás y punto. Hieres poco, hieres cuando la música me conmueve,

hieres saliendo del cine, hieres al encontrarme parejas escribiendo el amor en el parque. 

 

Ojala morir de amor, como las flores que le regale a mi madre,

renacer con una pequeña hoja que me permita envolver el amor en otro cielo.