Cuando no sabes lo que vas a hacer y solo sabes lo que estás haciendo, descubres algo esencial:
que la inmediatez de lo vivido convierte tu existencia en un presente eterno, tu momento y lugar.
Y así, cuando todo fluye sobre la marcha, cuando solo sabes lo que estás haciendo y no lo que harás,
cuando la mente está solo en el aquí y ahora del lugar, algo en ti está pasando…
y no lo estás haciendo nada mal.