Sebas 1987

Hala

​¡Hala, rey furibundo, poseído de traíllas deslumbrantes y coléricas!

¡Hala! Forja la luz hambriento de cerrazón.

Haz el filo acolmillado, excava sonrisas y penas y mata el sueño.

¡Hala! Extranjero de mi cuerpo, vete sin ensuciar tu boca con un adiós.

Está aquí mi plegaria espinosa que va a magullarte la fe porque el final es nuestro.

Nos pertenece sediento, sin lengua.