Ferran Sorel
Venia del Sur.
Fui el primero en verla llegar.
Venía del sur surcando los
bordes de un río adormecido.
Venia húmeda la mirada
y ceñido a su cuerpo un sol
de arena impregnada de caracoles.
Se detuvo bajo un árbol de mango un poco más grande
que un búnsai sin complejo.
No tardó mucho tiempo...
el agua de su cuerpo
descendía lento
como no queriendo soltarse de aquella piel de lunas y desparpajo.
Bajo sus pies descalzos todo se volvió sombra
alcanzándome los ojos:
una bandada de exquisitas sensaciones, despertándome
por completo todos esos años de letargo.
Fui el primero en tenerla;
ella expuesta, voluptuosa en celo
y yo, para ella, un cincuentón sin brío en la empuñadura.
Ella advenediza y yo forastero,
y así fue muriendo la tarde
como el que se deja ir extasiado
habiéndose entregado por completo.
Ferrán Sorel- Copyright.
06-21-26