Cuatro poemas que brotan,
cuatro besos que pueden estallar
en mis labios de poeta,
cuatro pensamientos que se coronan
en lo más profundo de mi corazón,
cuatro ecos que se cuelan
entre verso y verso de mi poema
y obligan a mi propia alma
a que yo te susurre al oído:
Eres mi diva, eres mi diosa.