Mis días han sido sensibles,
como hojas que el viento arrulla,
cada instante se siente frágil,
y el alma se vuelve más oscura.
Desde que tú no estás conmigo,
las lágrimas fluyen sin medida,
ríos de nostalgia infinita,
que inundan mi pecho dolido.
El silencio es un eco frío,
que repite tu nombre ausente,
y en cada suspiro perdido,
se esconde un recuerdo latente.
Melancolía, compañera fiel,
que viste mis horas de tristeza,
guardo en mí tu dulce ausencia,
y en lágrimas, mi alma expresa.
el anhelo de tu regreso.