¿Quiénes son ustedes?,
que buscan en un mar de ojos
el espejo de su alma
¿Quién ha de oírte a ti?,
embelesado por los que te miran,
buscándote en un reflejo
y que te sienta como suyo
Y tú, como amo y señor,
ser el primero… y ya.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.
Mansos los que te reflejan en tu gloria,
gloria que solo vive en los que te soportan.
Y el sol dará vueltas,
y todos seguiremos
en busca de nuestro reflejo,
pensando que nos llama por nuestros nombres.