Mil vaggio

Pobre de mí.

Pobre de mí, que intento con versos y entrelazando letras descifrar el universo.

 

Pobre de mí, que no alcanzará mi astucia para ver brotar la certeza del arroyo virgen.

 

Siento en mis venas el hambre por deshacer el enigma, la feroz mordida del lobo ante su presa.

 

Ay de mí, que intento la eternidad y la verdad con una ecuación y la filosofía.

 

Pobre del hombre que sueña dentro de su sueño la maldición de su laberinto infinito.