Noa Subin

PERSONIFICACIÓN DEL POEMA

PERSONIFICACIÓN DEL POEMA

 

El poema es un viajero incansable que cruza el tiempo,

llevando en su mochila historias y sentires de otras épocas.

Es un anciano sabio que se sienta a nuestro lado,

y nos cuenta secretos del universo con voz pausada.

 

El poema es un niño curioso que nos toma de la mano,

y nos guía por senderos de imaginación desbordante.

A veces, es un guerrero valiente que defiende la verdad,

alzando su espada de palabras contra la injusticia.

 

También puede ser un amante apasionado,

que susurra versos de amor al oído del alma.

El poema se presenta como un confidente fiel,

que guarda nuestros miedos y nuestros anhelos más profundos.

 

Es un árbol generoso que ofrece sus frutos de sabiduría,

y sus ramas de consuelo para quien busca refugio.

Y cuando se viste de gala, es un rey majestuoso,

que impone su belleza y su poder sobre el espíritu.

 

Así camina el poema, personificado en mil formas,

un ser vivo que respira en cada estrofa,

que actúa, siente y nos habla directamente,

un compañero eterno en nuestro viaje por la vida.