No olvido tu amistad,
bienestar que depende de límites afines,
calma de solitarios,
un blanco de miradas que es recíproco,
roto destino, azar que todo transfigura.
Tu mano de espejismos es la ayuda
transparente, la vocación del cielo.
Esta paz que mastico y no se ve,
paciencia escudriñando los laureles,
sueño constante,
idilio que se apaga con el fuego
de un corazón de paja que aleja a los malvados.
Ese sosiego busco, bajo el frescor del río,
en la azul melodía,
soy el huésped de todos tus refugios,
no persigo tu sombra sino el reflejo acorde
con tus ojos.