JOSE MARÍA CRIADO LESMES

DESPERTANDO AL AMOR

      El rey de las lumbreras ya ha su faz ocultado 
        dorando el infinito con sus rayos postreros, 
      y sus párvulas bocas que jamás han besado 
      anhelan con premura los contactos primeros.  
 
          El céfiro oportuno por su soplo pausado  
  con sus suaves caricias se hizo cómplice de Eros, 
       y en la noche serena que Selene ha azulado  
       rasgado el tul oscuro por los primos luceros;  
 
          testigos son silentes de la escena amorosa.  
         Quién sabe si una llama de pasión duradera  
             o la leve pavesa que sofocan los vientos.  
 
     Y como la experiencia por sí misma es hermosa 
           no le sumo erotismo que restarle pudiera, 
      encanto a la frescura de tan dulces momentos.