Joan Vivancos

La primavera dorada

El cortés amarillo

ha pintado su gualda

a la extensa sabana

con la flor

del quimbombó. 

En un banco contemplo

la primavera de oro 

de don Rómulo.

 

Una inflorescencia de campanas

pinta tus labios marabinos,

sonriendo el guayacán 

en tu mirada.

 

En tus pestañas veo, asoleadas,

las flores del botánico jardín:

la enredada trompeta,

la frondosa crasula,

la bellísima orquídea.  

 

En la espesura

de la primavera dorada 

que regalan los curarires,

miro terminarse marzo

floreciendo guamachos leonados. 

 

Pintado me levanto,

rubio limonado.