El Centinela (Amor puro)

LO BELLO ES ESENCIALMENTE MISTERIO

Lo bello es esencialmente misterio:
Un poeta de verdad no escribe para su época sino para todos los tiempos porque el Amor es eterno, y quien escribe por fama no es poeta, la poesía es de carne y hueso como expresó Bécquer, también es: naturaleza, criaturas vivientes... es música, es todo lo bello; la poesía es un cuadro con los trazos multicolores...
Es asombroso cómo Bécquer aún se hace presente, y es porque él nunca buscó protagonismo, y todo el protagonismo se lo dejó al Amor.
La poesía precisamente es arte, porque en ella no hay entendimiento, deja de ser poesía cuando se pretende entender o hacerlo entendible, lo bello es esencialmente misterio, el amor mismo es misterioso, nuestro Origen, nuestros prójimos... ante tanto misterio no cabe el entendimiento, solo cabe la comprensión, la comprensión es una acto de amor...
Así, bello ser, yo no te entiendo porque no pretendo entenderte, te comprendo porque en realidad te amo, es decir, te acepto y te recibo tal como eres sin pretender cambiarte nada...
El poeta no toma la flor, es decir, no la arranca para analizarla, no pretende cortarla ni dividirla en sus partes para entenderla, no, el poeta deja la flor, ahí, y se hace uno con ella misma, y la vive y la comprende inmensamente, la ama y luego lo que comprende de ella no lo puede expresar por ser esencialmente misterio y no hay palabras que logren expresar lo que el poeta comprende, y habla como un loco, con comparaciones, con metáforas, con aproximaciones, y solo quien ha vivido como él a la flor, comprende, no lo que el poeta dice, sino lo que quiere decir...
¿Todo eso qué es?, no tiene que ser algo.
A veces se expresa mucho.
A veces no, como cuando se habla mucho para decir muy poco...
y otras veces nada se dice para expresar todo.
Solo el silencio puede contener lo inmenso.
Incluso así es con Dios-Amor, solo en el silencio se puede encontrar, porque las palabras jamás podrán contenerlo, las palabras solo portan partículas de él, pero jamás su inmensidad.
Las cosas trascendentales son esencialmente silenciosas.
El amor lo es.
Es la mente la rebelde que pretende explicación de todo, incluso de aquello que el alma ya sabe.
En el silencio de Dios-Amor, aquello consiste esencialmente en: sumergirse también silenciosamente en su ternura y embriagarse.
La ternura (genuina) es la mejor manifestación de la embriaguez del amor.
Así, en todas las caras del amor, así también en el amor conyugal...
El silencio amoroso no es igual que el silencio de los muertos, existe también el silencio de los perversos.