Me alejo una vez más, sin darme cuenta
El tiempo ha transcurrido esta semana
cándida y sensible al latir de la mañana
que duerme sus auroras y se acuesta
sobre el blanco horizonte y su nevada.
Cubierta de recuerdos voy de nuevo
a descifrar confines y universos.
Me nacen desde el alma largos versos
que me ven al partir sola, en silencio.
(Estuvieron al final y en el comienzo).
Los puntos cardinales que me guían
ubicarán mis huellas, mi camino
y al recorrer, a poco, mi destino,
sabré encontrar en ellos la semilla
cautiva de los años que transito.
Extraño sin consuelo aguas saladas
removedoras todas del recuerdo.
No sé si es por luchar que estoy tan lejos,
por buscar los albores más rosados
o porque así lo quiso mi lamento.
Me alejo una vez más. Extraño el campo.
En sus cielos azules busco verme;
en el volar del ave, desprenderme
y el sol, en su elevar, me sigue guiando
para que, en su brillar, pueda esconderme.
Me alejo sin descanso, cruel detalle
en este presentir de la nostalgia
que me rellena el pecho y me contagia
la pena de ignorar cuál es el viaje.
No sé si es por consuelo o por confianza,
pero sabré, por suerte, donde vaya
que, en donde nace el sol, está Lavalle.