Sabes corazón,
anoche soñé contigo.
En un bello salón,
elegante y fino,
nos vimos los dos.
Palpé tus sentidos,
tus cinco apretones de manos,
sutiles y efusivos,
un ritual secreto y humano.
Caminamos cautivos
y amenos conversamos.
En un ambiente festivo
subimos al estrado,
observé tu destino
en un óleo pintado.
Vimos la exposición
y de repente nos besamos.
Beso excelso y fugaz,
porque alguien entró
e irrumpió la paz.
Atrapados
en los recuerdos
del pasado
un par de eternos enamorados,
unidos y embelesados,
soñamos.
El diálogo prosiguió
y de nuevo solos,
nos besamos.
Ambos ruborizados
en el nocturno rato,
estuvimos muy cercanos,
disfrutando el hermoso regalo.
Brindamos con vino,
ese toque sagrado,
llegó el adiós íntimo,
aunque quería seguir a tu lado.