No quiero aburrirte con frases ya hechas
que dicen lo mismo que un loro enjaulado,
ni voy a marcarte con rojo las fechas
de las madrugadas de bares cerrados.
Tampoco pretendo tirar de la cuerda
que abre el desván de las cuentas pendientes;
tan solo persigo que el tiempo no muerda
la boca que guarda secretos docentes.
No cuelgo en mi mástil la blanca bandera
de los insumisos que pactan las paces.
Si el cielo valora tenerme a la espera,
prefiero asaltar las estrellas fugaces.
Y como no sé maquillar las ojeras
que luce el deseo tras una resaca,
mañana podemos romper las barreras
a bordo de estrellas, Lambrusco y hamaca.