Mar1a

Rizos de oro

No es que sienta miedo de tu partir. 

 

Es porque cuando creía 

encontrarme en casa, 

no era mi hogar. 

 

Porque las diferentes sillas 

que probé a sentarme, 

no eran de mi comodidad. 

 

Porque la comida no tenía gusto,

ni al lado

un trozo de pan. 

 

No es porque la cama

no fuera acogedora.

 

Se ausentaba el aroma de la felicidad.

Bienestar

que tú unicamente 

me podías dar.