Y como al inicio de todo texto, suspiro…
Ese miedo incontrolable que me quema el pecho.
Pensar me atormenta.
Tengo miedo del miedo que siento,
ese que no puedo controlar,
ese que me domina,
ese que se alimenta de cada pensamiento.
Asiento con la cabeza
a cada idea que nace de mis miedos irracionales,
y me pregunto:
—Maldita sea…
¿por qué a mí?
Nada de lo que pienso existe.
Y si algún día llega a existir,
solo tengo dos opciones:
Sentir mucho miedo y quedarme inmóvil,
o sentir mucho miedo y aun así reaccionar.
Pero, hombre…
¿Qué es este maldito miedo que siento?
¿De dónde proviene?
¿Qué es el miedo?
¿Por qué tengo miedo?
¿A qué le temo realmente?
…
¿Por qué a mí?
…
Y entonces aparece otra pregunta:
¿Y si no soy yo contra el miedo?
¿Y si el miedo solo intenta decirme algo
que aún no he aprendido a escuchar?
Solo tengo este maldito miedo irracional.