gaspar jover polo

PINO CHICO, PINO GRANDE

PINO CHICO, PINO GRANDE

 

A unos pasos el uno del otro

gozaban de la mutua compañía,

se traspasaban mariposas, gusanos, coleópteros,

pero no podían tocarse en ninguna circunstancia

pues, por mucho que se extendieran sus ramas,

no llegaban a rozarse siquiera,

por mucho que creciera el pino joven, pues el otro

lucía adulto y

había alcanzado una forma de ser ya muy completa.

Así colocados en la soledad del camping,

parecían el profesor y el discípulo,

el cura y el monaguillo,

y se daban también mutuamente la sombra

cuando el rayo de sol saltaba la valla.

Cerca se alzaban también otros pinos

y otras especies de árboles,

un bosque entero, muy denso, pero nada

comparable a aquella relación

de camaradería tan estrecha

a la vez que amortiguada.

 

Gaspar Jover Polo