Nunca te olvidé,
aunque el tiempo se empeñe en borrar caminos,
aunque la distancia vista de silencio los días
y el mundo siga girando sin nosotros.
nunca te dije “te quiero”,
y hoy el invierno llegó a mí
sin avisar,
llenando de frío todo lo que callé.
Nunca te olvidé,
aunque el tiempo intentó cubrirte de distancia,
aunque aprendí a pronunciar tu ausencia
como si no doliera.
Nunca te dije “te quiero”
y ahora esas palabras regresan,
como viento helado en la madrugada,
recordándome que el silencio
también rompe el alma.
Hoy, el invierno vive en mí,
en cada recuerdo que no se apaga,
en cada latido que aún te nombra
sin que estés.
Nunca te olvidé,
ni en las noches largas
donde tu nombre se asoma sin permiso,
ni en los sueños donde aún coincidimos
como si el adiós no hubiera sucedido.
Y aun así…
te sigo amando,
con la ternura de lo que no fue,
con la tristeza de lo que no se dijo,
con este amor que llegó tarde,
pero nunca se fue.
y no sé si eso es tristeza o milagro,
pero hay amores que no se van,
solo aprenden a vivir en silencio.
NM de la Rosa
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(México)