Atravesé los arduos mares, las fértiles montañas,
el inconmensurable llano.
Fatigué las inextricables ciencias,
trajiné las escurridizas palabras,
me aferré a los destellos de sabiduría.
La música, el mármol, las telas embebidas de ti,
me arrullaron en el entresueño.
Sin embargo tu amor, habitó el paradigma de lo vacío.