Rosa naciste plácida y lozana
en el nublado amanecer mañanero,
con tus hojas de sedas, brillo de acero,
y cintura prieta cómo una serrana.
Tan pronto debiste tú morir mañana
antes que cortada por un caballero.
Marchita lucha de los días guerrero
que se te verá alegre en una ventana.
La pereza de la tarde, viento amado,
que soplará en tus pétalos solidarios;
ya caídos y al suelo costados.
Nos hemos quedados los dos solitarios
viendo nuestros tiempos que ya ha pasado
escuchando cantos de aves en el río.
ANTONIO PERAL ROMERO.
\"CACHIPIN\"-8-6-2026.