Paul Dix

Padre...

...si todavía encuentro

la fuerza para mirar de frente y decir tu nombre,

es porque tu presencia 

permanece junto a mis pasos

como una luz serena

que jamás se apaga.

Aunque el tiempo

haya tendido distancias

y los inviernos hayan pasado,

te encuentro nuevamente

en los rincones de mi alma,

en las enseñanzas e historias que me cuentas la gente,

en la bondad que sembraste

sin pedir nada a cambio.

Y cuando escribo,

tu presencia vuelve a mí,

llenando el alma

con la misma calidez

de aquellos días compartidos.

No estás donde mis ojos

quisieran encontrarte,

pero habitas cada latido,

cada sueño,

cada palabra agradecida.

Porque un padre amado

no se marcha del todo:

permanece viviendo

en el corazón de quien le agradece la vida. 

 

Paul Dix