Jhondy Algenys

Una noche sin estrellas

La noche descendió en silencio,

como un rey vestido de sombras,

y el cielo, inmenso y vacío,

cerró sus ojos sobre las montañas.

No había estrellas.

Ni una sola chispa de plata

bordando los rincones del firmamento;

solo un océano negro e infinito

donde se ahogaban los sueños del viento.

Los árboles guardaban silencio,

las calles parecían dormir,

y la luna, oculta tras los recuerdos,

renunció por un instante a existir.

Miré hacia arriba buscando respuestas,

alguna luz, alguna señal;

pero la oscuridad respondió primero

con su lenguaje frío y ancestral.

Entonces comprendí que incluso la noche

más profunda y desolada,

esconde en su corazón invisible

una promesa aún no revelada.

Porque las estrellas no siempre brillan,

ni la esperanza sabe resplandecer;

a veces se ocultan en el silencio

para enseñarnos a creer.

Y así, bajo aquel cielo vacío,

sin constelaciones que admirar,

aprendí que hasta una noche sin estrellas

puede enseñarnos a caminar.