DULCE COMPLICIDAD
Entre los besos y las caricias de madrugada
nuestros cuerpos en perfecta comunión,
momentos que hacen estrellas en el cielo,
eternidad vuelta deseo y pasión.
Locura que se desborda más allá de la piel,
que se adentra por entre el placer,
una mirada que se desdibuja
mientras volvemos a tocar el paraíso.
Pasión que hace silencios imposibles,
eco en la habitación de humedades,
vano intento de apagar el fuego
que nos consume ya sin control.
Después más besos incontables,
de aquellos que no se dicen,
de aquellos que se dan totales,
en el más íntimo de los instantes.
ANGHELUZ