No es tarde
Para llamar al pasado por su nombre,
Para elegir una apuesta de futuro
Para vislumbrar la templanza del camino
De mujer que yo he vivido y Dios lo sabe.
Aún hay sol radiante
Que invade la mar y la montaña,
Bajo las colinas del ayer
Los ecos de otoños que fueron frágiles
Hoy son testigos vivos de la esperanza blanca.
Liberemos nuestros pueblos
Del pesimismo recalcitrante
Que ha hecho de España un ser cobarde y traicionero
Amemos la libertad
Que ha de ser para nosotros siempre lo primero.
Seamos felices
Que tras el invierno siempre llega el verano
A nuestra vida,
El amor a nuestra esencia
No miremos nunca atrás
Porque nos mostrará otra vez
La sombra de una despedida.
Disfrutemos del perfume del silencio
Que ido a refugiarse en nuestros labios
Y amemos el extraño vaivén del tiempo
Que vuelve sin más a cautivarnos.