Son las voces del más allá
las que se elevan llenas de gracia,
presenciando incluso la desgracia
cuando, al frustrarse los anhelos,
los ánimos se tuercen.
Negarse a mirar el universo
impide comprender
que existen hilos invisibles
ajenos a nuestro control;
por eso, insistir en la ceguera
provoca risa en el más allá.