A nuestra villa minera,
la que me ha visto crecer,
siempre he querido volver
por mi arraigo y su solera.
En sus entrañas la tierra
no solo oculta carbón,
hay gente de corazón
que a su terruño se aferra.
Fueron años de esplendor
y grandeza para el pueblo,
fue la riqueza del suelo,
nuestro principal valor.
Son los grandes olvidados,
se quedaron por promesas,
lo que se habló en esas mesas
fueron pactos ignorados.
Nunca se podrá olvidar
la importancia que tuviera,
el que la mina muriera,
fue su lento agonizar.
Classman