Poema 1
La primera vez que te observé pensé equivocarme,
los ojos que tenías provenían de ángeles,
tus labios y sonrisa tan pulida parecían alarde,
mas tus pensamientos y tu prosa eran el verdadero cauce.
Tormenta necia la que auguraba el cielo,
más tu piel y tu roce le sirvieron como reflejo,
fue una tarde que jamás pude olvidar,
caminar portando tu mano no era algo terrenal.
Sentía estrellas y cometas en mis pupilas,
y a veces no sabía ni siquiera lo que decía,
gracias por hilar aquella conversación,
gracias por posar tus labios y romper aquel armazón.
Aún recuerdo aquel difícil adiós,
los mensajes y los audios en medio del apagón,
la llamada antes de dormir y tu fiel emoción,
tus buenas noches y tu amable hasta luego.