AnaBM

Entre dos manos

 

Hay un corazón cansado,

por sus propias grietas herido,

no por el mundo quebrado,

sino por lo que se ha exigido.

 

Lo abrazan viejas enredaderas,

nacidas para proteger,

pero al apretar sus fronteras

terminan haciéndolo ceder.

 

Quieren mantenerlo entero,

lejos del miedo y del dolor,

mas en su afán sincero

aumentan la presión interior.

 

Sobre él desciende una mano,

susurrando con decisión:

 

\"¿Y si das el primer paso?

¿Y si escuchas tu voz interior?

Puede que tropieces un día,

puede que te toque caer,

pero hallarás en la osadía

la oportunidad de crecer.\"

 

Debajo espera la otra,

tranquila en su posición:

\"¿Y si todo sale mal?

¿Y si pierdes la dirección?

Quédate donde estás,

aquí conoces el camino;

no todo sendero nuevo

garantiza un buen destino.”

 

Y el corazón queda suspendido,

entre dos formas de existir,

entre el camino de lo conocido 

y otro aún por construir.

 

Una promete estabilidad,

el refugio de lo aprendido;

la confianza de avanzar

con los pies bien sostenidos.

La otra ofrece posibilidad,

junto al riesgo de tropezar;

mas quien se atreve a caminar

también aprende a levantar.

 

Ninguna es sombra ni luz,

ninguna es error o verdad;

son dos senderos que la cruz

de elegir vuelve dificultad.

 

Caen pétalos lentamente,

se acerca un nuevo florecer;

mas aún no sabe el corazón

qué sendero habrá de escoger.

 

Y así continúa latiendo,

herido, pero sin rendirse,

poco a poco comprendiendo

que vivir también es decidirse.