Francisco Mesina

Hoy fui al cementerio

Hoy fui al cementerio
en busca de paz.
Es que hay algo en ellos,
te voy a explicar.

 

Los muertos te escuchan,
no buscan juzgar;
y aunque no se inmutan,
los oyes hablar.

 

A él la carroza
lo arrolló al cruzar;
a otro, su esposa
le encajó un puñal.

 

A uno, su hijo,
queriendo heredar,
un acuerdo hizo
con un criminal.

 

Uno, ya cansado,
se echó a volar;
y otro, muy amado,
partió antes de andar.

 

El crudo silencio
confirma su paz;
ríen en sus lechos
de mí y los demás.

 

No llores su ausencia
ni su cruel final,
porque, aunque pudieran,
jamás volverán.