En el silencio de la noche,
cuando el mundo se adormece,
y las estrellas brillan con su luz,
pienso en ti, en tu presencia, en tu voz.
Te quiero porque existes,
porque eres tú,
con tus sueños y tus miedos,
con tu risa y tu melancolía.
Eres el amanecer que ilumina mi día,
la brisa que acaricia mi piel,
la flor que florece en el jardín de mi corazón.
Te quiero porque existes,
porque eres tú,
con tu esencia única,
con tu alma inigualable.
En cada momento, en cada instante,
eres el reflejo de lo que más anhelo,
la luz que guía mis pasos,
la razón de mi sonrisa.
Te quiero porque existes,
porque eres tú,
y en tu existencia,
encuentro la mía.