¿Quién amó tanto a mi madre?
¡Mi padre!
Preguntan: ¿Lo olvidarás?
¡Jamás!
¿Y todo lo que has sufrido?
¡Lo olvido!
Tengo claro y bien sabido
como el árbol que está yerto
que, aunque ya se encuentre muerto...
¡Mi padre, jamás lo olvido!